Relación divina

Por Balan

La gente entra en nuestras vidas con diferentes propósitos. Algunos vienen a ayudar, algunos vienen para apoyar y contener, algunos vienen a motivar, muchos llegan para compartir y disfrutar la vida con nosotros. Nuestra primera relación es con nuestros padres. A medida que crecemos nuestras relaciones se amplían a hermanos, cónyuge, amigos, parientes, colegas, hijos y demás. Algunas relaciones se desvanecen y surgen otras nuevas. No hay reglas ni leyes que gobiernen estas relaciones. Es un efecto espontáneo.

Una vez le pregunté a Swamiyi: “¿Qué hace que una persona venga a verle y le acepte a usted como persona divina?” “Las abejas son atraídas por la fragancia de las flores. Yo soy como una flor,” fue su respuesta. Nuestra relación divina verdadera comienza con nuestro Gurú espiritual. Siempre que nace un gran santo, olas espirituales únicas que se irradian desde el santo fervorizan nuestro corazón interno sin que lo sepamos. Este efecto nos hace visitar al Maestro. ¿Cómo sucede esto? Uno podría decir que es debido a un vínculo de previos nacimientos. Algún otro diría que puede ser a causa de alguna ley divina. Swamiyi es como un transmisor. Aquéllos que son de persuasión espiritual reciben la señal y le visitan. Es un signo de la auténtica divinidad de Swamiyi que él está haciendo esto incluso ahora desde su Samadhi. Me conmovió oír de muchas personas el modo en que se sintieron llamados por Swamiyi después de su Mahasamadhi. Algunos de ellos ni siquiera le habían conocido nunca físicamente.

La relación divina es un vínculo guiado por lo Supremo con un propósito divino y que allana el camino para cosas mucho más elevadas en el futuro. Esta relación no ocurre necesariamente tan sólo por buena fortuna.

En nuestro primer encuentro, el Maestro espiritual enciende la chispa divina dentro de nosotros. A diferencia de otras relaciones, los santos no vienen para compartir ni disfrutar la vida con nosotros. En cambio hacen que nuestras vidas sean más significativas y espirituales. Esta relación divina nos conecta tan profundamente y con tanta pureza que nos permite soltar nuestra mente lógica y racional. Infunde un profundo sentimiento de benevolencia, afecto y unidad en nuestros corazones. Una verdadera relación divina es muy peculiar y no hay necesidad de ningún idioma verbal para comunicarse o comprenderse mutuamente. Swamiyi dice: “Una mirada, un toque o una palmadita es suficiente para encender la chispa divina. Yo doy entrevistas personales para que la persona obtenga mi atención y mis bendiciones individuales, lo que deja una impresión perdurable en él o ella.”

Si en verdad podemos responder a este llamado divino y mantener esta relación, nuestras vidas serán mucho más significativas que antes. ¿No somos afortunados de haber nacido durante el tiempo de Swamiyi? Todos nosotros tenemos alguna experiencia espiritual. Con esta experiencia dentro de nosotros, también podemos encender esa chispa en algún otro, haciendo su vida más significativa e inspiradora. ¡Podemos ser la luz que nuestro Gurú Divino quería que fuésemos!

 

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