Grandes mujeres en la espiritualidad

“(…) En nuestro Ashram hay muchas mujeres en el sendero espiritual. Me gusta alentar y ayudar a las mujeres a seguir el camino espiritual si es su genuino deseo hacerlo. Si una mujer abre su corazón y lo colma de devoción a lo Divino, puede elevarse a alturas espirituales muy rápidamente. Si indagamos en el pasado, encontraremos que hubo muchas mujeres de grandeza en el área espiritual que sacrificaron sus deseos personales y sus vidas privadas por el bien de la humanidad. Podemos tomar a Sri Sarada Devi como un gran ejemplo. Ella no era para nada adinerada y no tenía sirvientes o comodidades modernas. Después de su muerte, su esposo y Maestro espiritual, Sri Ramakrishna Paramahansa, se le apareció y le pidió que continuara su misión. Ella trabajaba día y noche para servir a los devotos del Maestro de todas las formas posible. Sin descansar cocinaba cientos de chapatis y hacía rollos de hojas de betel dulce para ofrecerlos primero como prasādam a su Maestro y luego a los devotos visitantes. Ella pensaba constantemente en los demás. Trataba a los pobres de las aldeas e incluso a criminales como si fuesen sus propios hijos, a pesar de que otros la menospreciaban porque servía a personas que eran de una clase inferior a la suya. Guardaba respeto por todas las religiones, asistía tanto a festividades hindúes como musulmanas y se unía a sus plegarias para mostrar su unidad con todos, al igual que lo había hecho su Maestro.

A menudo se ve que los grandes santos tienen tanta compasión que quieren ayudar a los necesitados y a los maltratados por la vida. Mediante su ejemplo, ellos alientan a los devotos a hacer lo mismo y a trabajar junto a ellos. Las mujeres santas son mayormente muy maternales y muestran gran amor y fuertes sentimientos afectivos a todos los que se acercan a ellas buscando consuelo o consejos. Mirabai fue una reina del Norte de la India. A pesar de una gran oposición de parte de su marido, el rey, y de sus súbditos que incluso trataron de matarla, ella siguió con su extasiada adoración al señor Krishna. Finalmente, a través de su amor trascendental, ella se ganó a todos ellos por medio de su devoción, valentía y misericordiosa compasión.

En tiempos recientes nos han inspirado los meritorios actos de la Santa Madre Teresa, la monja cristiana. Ella y sus grupos de monjas y trabajadores altruistas han aliviado el dolor físico y mental de los sufrimientos de miles. Sus esfuerzos desinteresados y decididos para consolar a los desamparados y moribundos de las calles azotadas por la pobreza en las ciudades de la India han hecho conocer popularmente su nombre en todos los países del mundo. ¡Cuán maravillosa sería esta Tierra si todas las personas hicieran una fracción del esfuerzo glorioso que hizo ella para ayudar a sus semejantes!

Del mismo modo, dondequiera que las mujeres recorren el sendero hacia la iluminación las encontraréis sacrificándose en el servicio a los demás. Esto es porque una mujer está naturalmente inclinada a llevar a cabo la obra de la Madre Divina nutriendo, interesándose y sanando a otros seres. Ella es la criada de la Madre Divina. A través de ella se completa el trabajo de la Diosa. Actualmente, los hombres del mundo están ciegamente creando tecnologías que en última instancia son destructivas. Son las mujeres quienes deben desarrollarse y mostrar la verdadera y original forma de vida para la humanidad. Son ellas las que deben manifestar el amor de la Diosa en esta Tierra y mostrar a todos los demás la verdadera, real y significativa forma de vida. Son siempre las mujeres las que recogen los pedazos después de las guerras y la destrucción causadas por el hombre. La mujer debe aprender, crecer e incrementar su poder espiritual para cristalizar exitosamente la obra de Shakti, la Madre Divina. Puede que ella sea una madre trabajadora, una muchacha soltera o una ama de casa – cualquiera sea el rol que elija en la vida, tiene que dedicarse a la obra de la Madre y encontrar paz mental. Entonces seguramente que ella transmitirá su tranquilidad interior y su satisfacción espiritual.”

Swami Premananda

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