El Regalo de Servir a los Demás

Por Svati

En octubre 2008 vine a vivir a jornada completa en el Ashram Sri Premananda. Cuando llegué, le pregunté a Swamiyi si yo podía ofrecer servicio. Él dijo que era una buena idea y me asignaron un papel específico. Durante el último año he estado llevando a cabo ese trabajo. Cuando al principio empecé a servir, no entendía el significado más profundo de lo que significaba estar a cargo de un departamento. Antes de empezar a llevar el departamento solía meditar y rezar a Swamiyi cada día y me sentí más cerca de él. No obstante, mi relación con él era un poco superficial (de mi parte). Quería sentirme cerca de Dios y cerca de mi Gurú pero no había estado lista para someter mi apego a deseos egoístas, a lo que yo quería y a cómo yo quería que fueran las cosas.

A medida que pasaban las semanas y me habituaba a la vida en el Ashram, me di cuenta de cuán fantástico regalo es servir a los demás de este modo. Swamiyi puede eliminar así muchos pensamientos y hábitos negativos de nosotros a medida que trabajamos y al mismo tiempo traernos a un estado de madurez para que verdaderamente podamos evolucionar. Me di cuenta que en el pasado yo quería experimentar el amor y las bendiciones de Swamiyi pero no estaba preparada para ofrecer mi vida a él. A través de la gracia de Swamiyi he podido entender lo que significa dar servicio, olvidar nuestros deseos egoístas por disfrutes triviales y de corta vida, y dar lo mejor de uno mismo en todo momento a pesar de las dificultades que puedan surgir. Me he dado cuenta que en esta corta vida humana el mejor lugar para estar es a los pies sagrados del Gurú, sirviéndole en la forma que necesite. No siempre es fácil ¡y a veces quiero correr de vuelta a casa para poder comer croissants de chocolate y poner mi ropa a lavar a 60 grados! Pero estos deseos son fugaces.

Solía pensar que seguir el camino espiritual sólo significaba ser capaz de sumergirte en profunda meditación. Pero simplemente comunicarte con otros de forma amorosa en todas las circunstancias también es increíblemente importante en el camino espiritual; es algo que no siempre consigo, pero Swamiyi siempre está listo para ayudarme a cambiar.

Simultáneamente a mi trabajo habitual, empecé a pasar tiempo con los niños, ayudándoles de distintas formas. La pobreza todavía es un gran problema aquí en la India y muchos de estos niños habrían tenido vidas desesperadas de no haber venido a este hostal. Son cautivados con cosas simples como dibujar, cantar y pasar tiempo con uno. Cuanto más tiempo pasaba con ellos, más me daba cuenta de cuán materialmente privilegiadas vidas realmente tenemos en Occidente. Cuanto más tiempo pasaba con ellos más me daba cuenta, incluso, que Swamiyi da el ejemplo perfecto de cómo servir a los demás. No sólo piensa en soluciones a corto plazo para los problemas – él empezó una obra de caridad que se encarga de estos niños, los educa, los alimenta, los ama y los ayuda a crear un mejor futuro para ellos. Eso es verdadero servicio. Es un privilegio servir a los demás de este modo.

Hay mucha gente en el Ashram que realiza un trabajo increíblemente duro y trabaja de forma muy genuina y consciente. Esto no es tan fácil como parece. De hecho creo que es mucho más fácil trabajar en Occidente ¡donde generalmente todo funciona sin contratiempos! El hecho que el Ashram no sólo funciona sino que prospera es un milagro considerando las difíciles circunstancias en las que está Swamiyi.

Swamiyi es el ejemplo perfecto de cómo deberíamos enfrentar los problemas en esta vida – de frente, sin miedo y con un corazón y una cara sonrientes. No conozco a nadie que haya pasado por más contratiempos y obstáculos que nuestro Guruyi.

Espero que cualquier devoto que esté considerando pasar un largo período de tiempo en el Ashram no dude en venir y ofrecer servicio a Swamiyi desde su corazón. Podemos pensar que cuando venimos estamos ayudándole y ayudando a su misión. No obstante, lo cierto es que somos nosotros quienes somos ayudados por Swamiyi – ¡ayudados a acercarnos de Dios tanto como podamos en este nacimiento!

¡Yei Prema Shanti!  

 

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