¡Cuatro razones por las que Mahashivarati 2016 fue tan maravilloso para mí!

por Nagulan, Centro Sri Premananda de Vlamertinge

Mi esposa y yo hemos vuelto a casa en Bélgica hace ya unas seis semanas desde nuestra estancia en el Ashram para Mahashivaratri, y todos los días mis pensamientos aún permanecen allí; durante el día, de repente recuerdo un bhayan y empiezo a cantar.

Este año Mahashivaratri y nuestra estadía en el Ashram fueron una experiencia maravillosa para mí. Fue distinta a años anteriores y, desde que volvimos, he podido mantener el sentimiento de gozo que tuve en el Ashram. Me pregunté por qué podría ser esto y, a mi parecer, hay cuatro razones.

Este año pasé mucho más tiempo en la sala donde se recitaba ‘Om Nama Shivaia’, y participé en la repetición del mantra ‘Om Nama Shivaia’. Fue como si esto me hubiese dado una fuerza extra para superar el deseo de dormir. ¿O esta fuerza provino de la presencia de los cuarenta lingams que sigue creciendo con más poder, o fue Swamiyi que me estuvo ayudando? En cualquier caso, me sentí muy complacido con esta noche de Shivaratri, a pesar de que me perdí los Maha Rudra abhishekams y el iagam. Me hubiera gustado estar allí, pero tenía que elegir y no podía estar en dos lugares al mismo tiempo. Pienso que mi presencia en la sala de meditación de ‘Om Nama Shivaia’ es la razón principal del buen sentimiento que tuve este año… ¡y que sigo teniendo!

He estado enfermo del corazón desde 2002 y entonces me permito dormir hasta las siete de la mañana. Tengo que proteger mi corazón de todas maneras en el caluroso clima de la India y evitar ponerlo bajo presión durmiendo demasiado poco tiempo. El 25 de Febrero 2016, a las 5:30 am, cumplí setenta años. Ese día, mi esposa me sugirió ir al lingam abhishekam con ella a las 5:30 am, que casualmente era la hora exacta de mi nacimiento. Pensé que no me haría daño levantarme temprano por una vez. Cuando llegué al templo Sri Premeshvarar, una residente del Ashram vino a felicitarme por mi cumpleaños. Me sorprendió que supiese que era la fecha de mi cumpleaños, pero enseguida recordé que esto se debía, por supuesto, al abhishekam especial que yo había pedido y que ella haría. Posteriormente me entregó el prasadam y un poco de vibhuti de la estatua de Swamiyi — ¡me sentí tan feliz!

Después de eso, y durante los restantes trece días de nuestra estancia, seguí yendo al lingam abhishekam a las 5:30 am. No quise perderme ni un solo día. Había una energía que me hacía ir allí y durante el día no me sentía más cansado que cuando había dormido por más tiempo, como había estado habituado a hacer en nuestras visitas previas. Esta experiencia también contribuyó con mi felicidad, sin mencionar las puyas diarias que se hacen a todas las estatuas del templo, después del abhishekam, las que son muy poderosas. En una de esas mañanas, también tuve la posibilidad de hacer yo un abhishekam al lingam del Samadhi de Swamiyi. ¡Qué bendición!

En años anteriores, debido a mi corazón débil y al clima caluroso, no hice ningún seva en el Ashram. Tenía una buena excusa para descansar, a saber, mi condición cardíaca. Este año tuvimos la oportunidad de hacer dos horas de seva todos los días – haciendo paquetes de vibhuti y de polvo de sándalo. Fue una actividad agradable y me dejó sintiéndome satisfecho que pude ser útil de esta manera.

A mí me encanta cantar bhayans y, durante las tres semanas que estuvimos en el Ashram, asistí a las sesiones de bhayans con bendiciones de lingam todas las tardes. Después de unos días, empezamos a usar el micrófono y el sistema de altoparlante y esto fue mucho menos estresante para mi voz. El cantar bhayans me lleva a una vibración más elevada, lo que me da un buen sentimiento. Estuve muy feliz de poder liderar por lo menos un bhayan todos los días. Me hubiese gustado cantar más, pero claro, había muchos otros que también disfrutaban de dirigir un bhayan.

Ahora, de vuelta en casa, durante el día, me encuentro cantando fragmentos de bhayans que llegan a mi mente, y una vez tuve un sueño hermoso en el que yo estaba cantando bhayans en el camino del Ashram mientras los niños también cantaban, con grandes sonrisas en sus caras. En ese sueño sentí también que una fuerte vibración celestial atravesaba todo mi cuerpo. ¡Qué lástima que no continuó cuando me desperté! Swamiyi está en mis pensamientos todos los días.

Tan sólo quise compartir esta experiencia con todos, porque nuestra estadía en el Ashram me trajo tanto gozo, ¡y todavía lo hace….! ¡Y todo esto me hace esperar Mahashivaratri 2017 con ansiosa anticipación!

¡Yei Prema Shanti!

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