Cómo conocí a Swami Premananda

Por Achala, Argentina

Desde una edad muy temprana, yo supe que el propósito primordial de la vida es el de ser feliz. Así que salí buscando esa felicidad en amigos y familia, en cosas materiales, yendo a lugares y participando en actividades. Esa búsqueda me llevó a vivir en muchos lugares diferentes con mi familia y, después de varios años lejos de casa, regresamos para vivir en mi ciudad natal, Córdoba, Argentina.

Finalmente, terminamos viviendo en Villa Carlos Paz. Una de las primeras cosas que hice allí fue tratar de encontrar un lugar donde practicar yoga, porque en el pasado había disfrutado asistiendo a clases de Hatha Yoga. Una querida amiga mía me presentó a su maestro de yoga, que casualmente era el coordinador del Centro Premananda de Villa Carlos Paz.

Empecé a tomar clases de yoga con este coordinador y poco después él me contó de una discípula de Swamiyi que venía de la India para dar un curso de meditación llamado Prema Dhyanam. Me invitó a ir a ese curso y todavía recuerdo unas pocas palabras del folleto de invitación, que decían algo así: ‘Con la gracia del Gurú se puede lograr la iluminación en esta vida.’ Pensé que esto era un poco demasiado para mí, pues soy una persona muy mundana…pero ¡gracias a Dios! decidí participar en el curso.

Este curso de fin de semana cambió mi vida entera. Entre muchas otras cosas importantes, tomé conciencia que la búsqueda de la felicidad es un viaje interior y que con la gracia y guía del Gurú puede ser un sendero fácil y gozoso, que todo lo que encontramos fuera de nosotros es un reflejo de lo que está dentro y que aunque no siempre podemos controlar cosas externas, siempre podemos cambiar los sentimientos y pensamientos acerca de ellos.

Así es cómo conocí a Swami Premananda; lo encontré en lo profundo de mi corazón. Lo sentí y lo acepté como mi Maestro espiritual en Septiembre 2011. Fue un renacer para mí.

Desde entonces, empecé a participar de todas las actividades del Centro Sri Premananda, tales como puyas, satsangs, meditaciones y canto de bhayans con todo nuestro corazón (¡mi actividad favorita en estos días!). Descubrí la devoción y mi amor por Dios.

Cada día siento la presencia divina de Swami más y más. La siento en todas partes, en el Centro, en mi casa, en mis clases de yoga, ¡en mi vida!

Yo solía ser Laura; ahora soy Achala, que es el nombre spiritual que me dio Swami. Gracias a su gracia divina mi cabeza está aprendiendo a reposar un poco más en mi corazón y estoy siendo más yo misma.

¡Yei Prema Shanti!

Sri Premananda Ashram © 2019. All Rights Reserved